Un Baskonia clásico y moderno al mismo tiempo

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Posiblemente no haya mejor forma de comenzar un nuevo año, 2016, con un partido en tu casa, ante un previsible aforo completo, y ante el rival más laureado de estos años, el Real Madrid. Todo un reto para medir el listón del equipo es este segundo tercio de la temporada. Dejo aquí el artículo publicado hace unos días en la versión digital de El Correo. ¿Qué Laboral Kutxa Baskonia nos vamos a encontrar? Ojalá tenga estas características:

Usamos los juegos de palabras para tratar de simplificar cualquier aspecto de la vida. Una palabra, por cómo interpretamos su significado, nos puede marcar un punto de vista sin conocer su verdadera realidad, simplemente un lado de ella. Usamos ‘bajo’ como contraposición de ‘alto’ sin reconocer que quizá para esa persona sea su estatura ideal. Igual que usamos ‘moderno’ como lo opuesto a lo ‘antiguo’ sin saber si estamos ante algo realmente novedoso o simplemente como una mera oposición sin valor.

Quizá por encontrarnos en Navidad, sea que nos gusta recordar momentos antaños. La curiosidad por cómo se celebraban las fiestas, por las tradiciones pasadas, hasta por cómo se jugaba al baloncesto años atrás. De entonces recordamos aquellos equipos que se construían sobre la estela de un gran jugador y el resto eran meros complementos que trabajaban por y para esa ‘estrella’. Equipos totalmente personalizados que por sí solos atraían no sólo al equipo contrario sino también a los espectadores que se acercaban a la cancha para verlos jugar.

Sobre esta base inicial, nos cuesta encontrar una palabra que describa fielmente al actual Laboral Kutxa Baskonia, ya que si algo queda claro tras estos casi 3 meses de competición, es que nos recuerda a aquellos equipos basados sobre un jugador, en este caso Bourousis. ¿Es esto volver a los orígenes del baloncesto, donde los pivots dominadores eran capaces de condicionar el juego de su equipo, dígase por ejemplo, Meneghin, Radja, Sabonis, Fernando Martín, Audie Norris? Si es así, el Baskonia es un equipo clásico. Bourousis ha sido ya 3 veces jugador de la jornada y mejor jugador del mes de diciembre de la ACB, y es el jugador mejor valorado de la primera fase de la Euroliga. Su absoluta referencia en el campo, y fuera de ella a los ojos de los medios y los equipos rivales, despeja toda duda sobre su hasta ahora rendimiento.

En cambio otro rasgo esencial para comprender esta versión 2015-16 del Laboral Kutxa es que al liderazgo explícito de Bourousis hay que sumarle la capacidad de una buena parte de los jugadores para crear peligro y decidir el partido por sí mismos: 6 jugadores están sobre la decena de puntos en valoración individual convirtiendo el juego del equipo en algo distribuido y no únicamente centrado sobre el pívot griego. ¿Es esto un equipo de basket moderno? Posiblemente también. Baskonia tiene una pareja de bases especialmente dotados por su talento ofensivo, del que ya hemos escrito suficientemente, Causeur sin ser un especialista en alguna faceta del juego es capaz de hacer de todo en el campo y muy bien, Hanga ha reformulado la figura del 3 hacia un rol más secundario pero siempre positivo en varias facetas del juego, Shengelia quiere demostrar su valía desde su posición de un 4 abierto pero con capacidad de penetrar hacia canasta con decisión.

Conceptos claves

Sea un equipo clásico, sea un equipo moderno, el caso es que Laboral Kutxa ya ha cumplido dos de sus objetivos de temporada: el acceso tanto al Top 16 como a la Copa del Rey de La Coruña. Y lo ha hecho basado en uno de los conceptos claves, esta vez sí, del nuevo estilo de juego del basket moderno: el ritmo.

La evolución del juego del baloncesto ha ido siempre ligada al número de posesiones del equipo y a la duración de cada una de ellas. Para ello, el físico de los jugadores, su movilidad, su intensidad en ambas partes del campo y su capacidad de tomar rápidas decisiones hace que el juego de un equipo esté condicionado con el ritmo que pretende imponer. De un tiempo ilimitado se pasó a los 30 segundos y posteriormente a los 24. Además todo ello se magnifica si se aumenta el número de oportunidades reales, posesiones, que tiene un equipo para hacer canasta, basado en dominar el rebote defensivo, provocar errores en el equipo rival, robo de balones, número de tiros de campo, faltas recibidas, tiros libres efectuados y captura de rebotes ofensivos. Baskonia se encuentra entre los cuatro mejores equipos de la liga en el diferencial de puntos anotados y encajados, siendo el segundo mejor equipo reboteador de la liga, líder en recuperaciones y tapones realizados pero también en pérdidas y es el segundo equipo en posesiones por partido, tras el Real Madrid. Son datos fríos pero claramente palpables de que si algo define a este equipo es su apuesta por este ritmo alto, su rapidez de ejecución aun a sabiendas de los posibles errores que se puedan cometer, pero especialmente y desde otro punto de vista estos rasgos son una verdadera amenaza para el equipo contrario: ¿hay que parar a un solo jugador? ¿juego interior o juego exterior? ¿juego sobre grandes o juego sobre exteriores? ¿posesiones cortas o posesiones largas? Son muchos aspectos del juego que abordar por los rivales, lo que viene a demostrar que Baskonia es un equipo contra el que hay que hacer muchas cosas bien para ganarle. Y eso siempre es positivo.

Aspectos que quedan por apuntalar

Como seres inconformistas que somos, al igual que el propio Baskonia, y a punto de comenzar ya el segundo tercio de la temporada, hay algunos aspectos del juego que quedan por apuntalar.

  • Equilibrio en el campo: más allá del liderazgo de Bourousis sobre el campo, lo que queda demostrado es que cuando el equipo juega ‘interior’ sobre el poste bajo, su peligro aumenta porque se generan tres opciones de juego: 1×1 del poste bajo, dentro-fuera hacia el jugador exterior y cambio de juego al lado contrario. Todas ellas manejan un aspecto clave: el pase y el juego sin balón para generar estas opciones. Cuando esto se ha producido, y ha sido en muchos partidos, el equipo ha superado al rival.
  • El pase y los espacios: no es lo mismo jugar contra defensores estáticos que contra defensas en movimiento. Cuando esta última se produce, es mucho más fácil encontrar mejores situaciones de tiro para cualquier compañero, aprovechar el extra-pass y sobre todo abrir el campo. Jugar en un lado del campo para invertir el balón al lado contrario genera espacios más claros, las ayudas defensivas son más espaciosas y por tanto las decisiones de cara a la canasta son más importantes si son compartidas. Aquí son claves la generosidad de los bases, el juego de pases entre los postes, de nuevo Bourousis como ejemplo, y limitar el número del bote, donde jugadores físicos pueden romper al defensor en su primer movimiento: Causeur, Hanga y Shengelia, especialmente.
  • Tiro exterior: cuanto más juego interior se produzca, más necesidad de tiro exterior se requiere. En este Laboral Kutxa hay muchos jugadores capaces de tirar de 3 puntos pero no siempre estos tiros están hechos en las condiciones correctas. Este hecho posiblemente tenga solución con la (ojalá) próxima incorporación de Bertans. Con él, si su recuperación ha sido correcta y su adaptación a este estilo de juego se hace en las mejores condiciones, la amenaza exterior del Baskonia será latente, beneficiándose no sólo en este aspecto del juego sino también en el juego interior. Bertans reclamará para sí una atención que hasta ahora el equipo no tenía facilitando el juego del resto: Bourousis desde el interior, Shengelia desde el juego fuera-dentro de 4 y el resto de exteriores si las ayudas se decantan hacia Bertans.
  • Defensa, rebote y transición: La capacidad defensiva del equipo se define por la intensidad desde el 1×1, la actividad desde el resto de jugadores y el dominio del rebote. Éste es uno de los puntos fuertes del equipo que cuando no se produce, el equipo lo nota, negativamente. Si el equipo domina la defensa es capaz de generar peligro en transición y ahí el Baskonia se mueve como pez en el agua. Es el combinado ideal entre la actividad de los jugadores exteriores, Adams, James, Hanga, Blazic y Causeur y el físico de Tillie, Shengelia, Diop y Bourousis y Planinic.

2015 comenzó con un equipo inestable fruto de los cambios de rumbo que dio el proyecto la temporada pasada. 2015 acaba con un renovado equipo donde salvo la lesión de Shengelia y Bertans, el grupo dirigido por Perasovic ha vuelto a situarse en los puestos de privilegio del basket nacional e internacional. Lo mejor de todo es que el equipo mantiene una identidad reconocida por el ritmo e intensidad de su juego, encabezado por sus bases, y la estructura clásica de un 5 que atrae toda la atención y el peligro en su juego, Bourousis. Sólo queda pedirle al 2016 que el grupo se mantenga, que siga siendo inconformista en sus objetivos y que si se le puede sumar la pieza de Bertans al puzzle actual, podamos competir aún un poco más arriba en cada competición. Urte berri on, Feliz 2016!!!


La foto es de El Correo Álava, de Igor Aizpuru

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Juanjo Brizuela

"El baloncesto es un juego fácil, difícil de hacerlo bien."

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